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miércoles, 12 de agosto de 2020

"El asesino social" El trastorno de ansiedad social

 ¿Tienes miedo de ir a una reunión para hablar con un cliente?  ¿Necesita dar un discurso pero siente que se desmaya ante la idea de ir al frente de la clase para presentar?  ¿Asustado de asistir a una reunión social sin razón aparente?  Podría estar sufriendo un trastorno de ansiedad social.


El trastorno de ansiedad social, también conocido como fobia social, es un tipo de trastorno mental en el que la persona que lo padece experimenta un temor grave o irrazonable a las reuniones sociales en las que existe la posibilidad de sentirse avergonzado o ridiculizado.   La mayoría de las veces, estas ansiedades surgen del intenso temor a ser observado o escudriñado de cerca, desde las cosas sencillas como la forma de vestir, hablar o actuar; hasta las funciones importantes del trabajo como actuar frente a una multitud, dar una presentación o terminar una entrevista para una solicitud de empleo.  Este tipo de fobia da a los que la padecen la sensación de estar atrapados o encerrados en el mundo.


Dicen que el trastorno de ansiedad social está estrechamente relacionado con la timidez.  Sin embargo, la fobia social difiere en el sentido de que interrumpe las funciones sociales normales.  Es cierto que todo el mundo pasa por una etapa de timidez en su vida, superarla es algo diferente.  Cuando se vuelve demasiado que interrumpe su vida cotidiana y sus relaciones hasta el punto de que se enferma de preocupación, es hora de buscar consejo.  Es bueno conocer los signos y síntomas del trastorno de ansiedad social para poder determinar y tratar dicha afección antes de que empeore.


Las personas con fobia social manifiestan 2 tipos básicos de síntomas: emocionales y físicos.  Los síntomas emocionales incluyen: un temor intenso a estar en situaciones en las que no conoces a la gente, temor a situaciones en las que te puedan juzgar, preocupación por avergonzarte o humillarte, temor a que los demás noten que te ves ansioso, ansiedad que interrumpe tu rutina diaria, el trabajo, la escuela u otras actividades, evitar hacer cosas o hablar con la gente por temor a la vergüenza, evitar situaciones en las que puedas ser el centro de atención.  Los síntomas físicos incluyen: Rubor, sudoración profusa, temblores o sacudidas, náuseas, malestar estomacal, dificultad para hablar, voz temblorosa, tensión muscular, confusión, palpitaciones, diarrea, manos frías y húmedas, y dificultad para establecer contacto visual.


Básicamente, esta fobia manifiesta un síntoma de estar demasiado ansioso alrededor de otras personas.  Los que sufren piensan que los demás están más seguros de sí mismos, que los demás son mejores que ellos.  Se sienten incómodos estando cerca de la gente que les dificulta comer, beber, trabajar, hacer preguntas, pedir citas, incluso ir al baño, cuando hay otras personas alrededor.


La buena noticia es que hay una cura para esta condición.  Durante los últimos 20 años, una combinación de terapia de conversación y medicamentos ha demostrado ser muy útil para limitar los efectos, si no para curar, esta condición mental.  Ciertos antidepresivos (paroxetina, sertralina y venlafaxina), medicamentos contra la ansiedad y beta-bloqueadores se utilizan para ayudar a las personas sociofóbicas a equilibrar ciertos químicos en el cerebro y minimizar los ataques de pánico durante los períodos de mayor ansiedad.  La terapia conversacional enseña a las personas con trastorno de ansiedad social a reaccionar de manera diferente ante las situaciones que desencadenan su ansiedad.  El terapeuta ayuda al paciente a confrontar los sentimientos negativos sobre las situaciones sociales y el miedo a ser juzgado por los demás. Los pacientes aprenden cómo sus patrones de pensamiento se suman a los síntomas del trastorno de ansiedad social y cómo cambiar su forma de pensar para que los síntomas comiencen a disminuir.

Ser tímido es bastante normal, todo el mundo ha pasado por una fase similar.  Superar esa etapa es la parte difícil.  En última instancia, se trata de desarrollar la confianza hasta un cierto nivel para que te sientas lo suficientemente cómodo como para moverte normalmente.  En caso de que te hayan diagnosticado como socio-fóbico, no es nada de lo que avergonzarse.  Con un poco de terapia, la medicación adecuada, y el suficiente apoyo de las personas que creen en ti, lentamente serás capaz de socializar y funcionar normalmente dentro de un grupo sin estar demasiado ansioso.

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